Maravillas de Tanzania

Maravillas de Tanzania

El nombre Serengeti proviene de un vocablo de la lengua masai siringet, que significa “gran espacio abierto” y con su tamaño superlativo —15.000 kilómetros cuadrados— casi dobla la extensión de la provincia de Barcelona. Además, es el lugar del planeta donde existe una mayor concentración de animales salvajes, entre ellos los Big Five (elefante, león, búfalo, leopardo y rinoceronte) que, al encontrarse en grandes llanuras sin apenas árboles, se dejan ver con cierta facilidad. Pero el Serengeti no es la única de las maravillas de Tanzania que merece la pena conocer.

5 maravillas de Tanzania imprescindibles

1. Ngorongoro Conservation Area

La inmensa caldera de un volcán extinto abraza uno de los mayores fenómenos naturales del mundo: el Ngorongoro Conservation Area. El lecho del cráter, de unos 20 kilómetros de diámetro, está habitado por todo tipo de animales, desde herbívoros hasta grandes depredadores que comparten espacio con una comunidad masai que utiliza estas tierras como pasto para su ganado. Hombres, bestias salvajes y reses firman aquí desde tiempos inmemoriales un arriesgado, pero asumible pacto de coexistencia.

Dentro del cráter el paisaje se halla rodeado por paredes de casi 1.000 metros de altura, una especie de cuna gigante en la que resulta relativamente fácil contemplar a los animales muy de cerca. Excepto las jirafas —que con sus largas patas no pueden descender por las empinadas laderas del volcán— en el Ngorongoro habitan todo tipo de animales que entre todos suman más de 25.000 bestias.

2. Garganta de Olduvai

Cerca del Ngorongoro Conservation Area una visita imprescindible a nuestras raíces es la desconocida Garganta de Olduvai. En este barranco de unos 50 kilómetros de longitud se ubica uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del continente africano conocido como “la Cuna de la Humanidad”.

Además de numerosos documentos óseos que ayudaron a comprender mejor la anatomía y comportamiento de nuestros ancestros, los restos de Homo habilis y de Homo erectus hallados aquí dieron pie a la teoría de que ambos homínidos coexistieron en una misma época. El fósil de un cráneo —el Cascanueces— encontrado en 1959 por Mary Leakey en este lugar, inició un intenso debate sobre la evolución humana que aún hoy sigue abierto.

3. Parque Nacional de Tarangire

En el norte tanzano hay otro parque nacional que, a menudo, eclipsado por los otros dos gigantes, Ngorongoro y Serengeti, queda fuera de los circuitos turísticos por el país. El Parque Nacional de Tarangire es una pequeña joya a orillas del pantano Silale, que aunque no tiene la fama de otras reservas más grandes, presume de poseer una de las mayores colonias de elefantes del África oriental.

Entre los meses de agosto y octubre —durante el olameyu— esta zona congrega además un gran número de animales que acuden a las riberas del Tarangire en busca del agua que no encuentran en otros lugares. Estos nómadas sedientos en forma de cebras, impalas o ñus llegan por miles durante la época seca, cuando en torno a las agonizantes charcas se reúne la segunda mayor concentración de bestias salvajes después del Serengeti.

4. Parque Nacional del Lago Manyara

Ernest Hemingway fue uno de los primeros en poner este lugar en el mapa tras escribir que se trataba “del lago más hermoso que había visto en África”. A pesar de ello el Parque Nacional del Lago Manyara no tiene el éxito mediático de otras reservas vecinas. Esta llanura abarca unos 350 kilómetros cuadrados cubiertos en su mayor parte por un extenso lago de aguas alcalinas, e igual que sucede en Tarangire, ofrece paisajes muy diversos dependiendo de la época del año y de las lluvias que hayan caído. Los cormoranes, los ibis o los pelícanos dominan la zona durante la estación húmeda y ceden el terreno a sus compañeros mamíferos cuando llegan las temporadas de sequía.

En el centro de esta misma laguna, y a lo largo de todo el año, puede disfrutarse de uno de los panoramas más evocadores en Manyara: la espectacular colonia de más de tres millones de flamencos que vistos desde la distancia tiñen las aguas del lago de un dinámico color rosado.

5. Alojamiento: Singita Mara River Tented Camp

Pasar una noche bajo las estrellas durmiendo en un campamento en el corazón de África es algo que debe hacerse por lo menos una vez en la vida. Los sonidos nocturnos de la sabana, una fogata en buena compañía y un amanecer en medio de la desbordante naturaleza son recuerdos que difícilmente uno borra de la cabeza.

Si a todo ello le añadimos grandes dosis de lujo, exclusividad y elegancia contemporánea tendemos como resultado el magnífico Singita Mara River Tented Camp, que además está ubicado en el epicentro de la acción del ecosistema del Serengeti Mara. Pocos lugares mejores que este para descubrir las maravillas de Tanzania.

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